En el episodio anterior de
Fontaneros queridos:
Ángel aprendió la moraleja: un fontanero solo es fiable a la hora de cobrar. A partir de ahora tendría que aprovecharse de la bondad infinita de sus vecinos para asearse sin tener que recorrer 30 km.Hoy en
Fontaneros queridos:
Después de 80 días de espera el fontanero llegó a casa de Ángel. Acompañado. Con todo lo necesario para poner un fregadero, un termo-calentador y las conexiones de la lavadora.
Se fue a los quince minutos. Sí, sin hacer otra cosa que mirar -el termo lo colocó otro profesional independiente. Una semana y media, tres llamadas y dos visitas
in person después, apareció nuevamente.
"Hoy se queda todo terminado", dijo nada más franquear el umbral de mi puerta. A los dos minutos suena el teléfono móvil. "Me tengo que ir, que me he olvidado los grifos en la fontanería". Y sí. Se fue. Y sí. No regresó.
Tres días después (un martes) sí. Regresó. Sin hacer mucho ruido y lo terminó todo en CINCO MINUTOS. ¿Por qué nos hizo esperar tanto?
Juassssss...
Sale agua caliente del termo. La ducha funciona. Se pueden lavar los platos sin hacer malabares y con agua caliente... ¿va todo realmente bien? ¡Por supuesto que no! La avería en la cisterna ahí sigue.
Continuará...
Imagen de Wikimedia Commons.España debería abandonar la Unión Europea. INMEDIATAMENTE.Aunque se puede esperar un par de años. Una nueva directiva comunitaria, de estas que nos gustan tanto, ha estado a punto de echar a perder las ilusiones de millones y millones de españoles, franceses o portugueses (sobre todo españoles, ¡copón!) que llevan más de 300 días esperando poder disfrutar del que es, sin lugar a dudas, el mejor postre del mundo.
Cualquier ser humano podría vivir solo de roscón. Y lo que es más duro y no menos cierto... cualquier ser humano podría dejar de vivir sin el aporte anual de roscón de reyes. No atenten contra las ilusiones de tanta gente...
Estoy En Terapia.
Por supuesto, os podéis asustar tranquilamente: se trata de una nueva serie de televisión que ahora mismo emite la
FOX de aquí (en
EE.
UU. la emite
HBO). No ha sido por los dos premios y cuatro nominaciones que consiguió en los pasados
Emmy, ni por los cinco Globos de Oro a los que opta...
Melissa George (la
mala malísima Lauren de la tercera temporada de
Alias) tiene la culpa.
En su día me tragué auténticos horrores como
Turistas solo porque salía
Melissa George. Me enteré hace un par de meses que era una cara nueva en Anatomía de
Grey pero no pienso engancharme ya a estas alturas (si en su época no me llegó a convencer).
Afortunadamente he descubierto un nuevo hito en la carrera de
Melissa George que me ha dejado considerablemente impactado. Te haces con la primera entrega de
En Terapia y lo primero que ves es a
Melissa George llorando. Piensas "aquí pasa algo" y sí, sí que pasa. Estamos en la consulta de un psicólogo que recibe cada día a un cliente -¿o debería decir paciente? Le preguntaré a mi amiga Iris...- que busca terapia.
Otra de las cosas que tiene
En Terapia es que rompe drásticamente con la idea estándar de serie de televisión. No es una entrega a la semana, no. La serie está diseñada para emitir cada capítulo en un día específico. Cada
paciente aparece en su día de la semana y solo en su día de la semana. Por supuesto verás a
Melissa George, que interpreta a una anestesista con serios problemas de pareja y de identidad propia- los lunes.
Blair Underwood (
Deep Impact), un piloto de guerra que busca terapia después de bombardear (se supone que por error) una escuela, los martes. La joven
Mia Wasikowska (será
Alicia en el País de las Maravillas en la futura producción de
Tim Burton) los miércoles, que interpreta a una gimnasta suicida con un futuro olímpico. Los jueves son de la pareja que forman
Embeth Davidtz (
La Lista de Schindler, Fallen) y
Josh Charles (
El Club de los Poetas Muertos), con graves problemas de convivencia y sin saber qué hacer con un niño que viene de camino.
Con este percal -y con lo que tiene en casa el hombre también- no nos extraña que los viernes tenga que ir a visitar a una antigua compañera de profesión (interpretada por la genialísima Dianne Wiest... no hace falta presentarla), que accede a ayudarle a superar sus problemas.
Es una serie simple en su concepción: un único decorado, dos personajes que "solo hablan"... Pero me parece desgarradora y triste en algunos momentos. No es, en definitiva, una serie para divertirse, da pie a pensar, pero las interpretaciones son estupendas y creo que pese a todo se disfruta una barbaridad.