Abrimos el capítulo de protesta ciudadana. Es algo realmente maravilloso y edificante el comprar un billete o un abono de media distancia en cualquier estación de una ciudad medianamente poblada. Es una odisea cualquier día. Si encima el día en cuestión es el primero de mes, con más razón.

Todos conocemos las ventajas de viajar con Renfe Media Distancia. La mayor de ellas es la diversión y la incertidumbre de saber si vas a poder montarte en el tren o no. Se dice que el español medio lo deja todo para el final. Es verdad. Por mucho que le digas que compre las cosas con antelación no lo hará. Ni aunque le pongas todos los medios para que lo haga. Y aquí es donde viene la queja. Hay dos máquinas de autoventa de Renfe Media Distancia en la estación de Córdoba desde marzo del año pasado y ¿cuántas funcionan? Ninguna.
Una máquina de autoventa no es que sea la panacea, ni evita colas... pero sí ayuda al personal de ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) y agiliza en cierta medida la venta de billetes, abonos y demás asuntos.

Pero el problema no está en la cola, tampoco en que no funcione la máquina autoventa... ¡No! ¡Lo que no funciona es el reloj! Tienes que entrar a trabajar, sabes que tienes que coger un tren a una hora determinada y no tienes el billete. Te diriges a la taquilla como una persona civilizada y consecuente con la realidad -de pagar por las cosas que se utilizan- en la que le ha tocado vivir. Ves que la cola es más larga que de costumbre y claro, a esperar. Los minutos pasan y la cola no avanza. Falta un minuto para que salga el tren y ¡por fin te atienden! Te dan tu abono y sales corriendo porque ... ¡pierdes el tren! Llegas al andén y todavía está el tren allí. ¿Qué ha pasado?
Pues el reloj (de marca Bodet, que reproduzco a continuación, aunque el de la taquilla de la estación de Córdoba tiene las letras verdes) estaba retrasado cuatro minutos.

Menudo berrinche. Y menos mal que el reloj está radio-controlado, y con cuatro frecuencias de sincronización distintas, que no es poco.
Soseki nos ha dejado. Presentó "Diario de la noche" junto a su dueño, Fernando Sánchez-Dragó. Era, posiblemente, el gato más famoso de España. Su dueño le dedica un sentido obituario-elegía en la edición de hoy de El Mundo. Siempre es una pena muy grande perder a un animal y más si es accidentalmente.
2 comentarios:
Vaya con lo de los relojes, y con Adif en general, de traca.
Por otra parte, pobre Soseki :(
Tanta tecnología, y esta gente no sincroniza su reloj porque no les sale de las narices. Ya me percaté de este problema en el 2000, y 8 años después aún persiste.
Las máquinas venta anticipada... vaya basura de cacharros que montaron. ¡Están siempre rotos!
Y no hablemos de la web de las narices, que me pongo enfermo.
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